
«La terapia, por el contrario, debe liberar la agresividad de su fijación sobre una única diana: el organismo; llevar los introyectos a la consciencia para que puedan ser destruidos; llevar los intereses compartimentados,lo sexual, lo social, etc., al contacto y al conflicto; y apoyarse sobre el poder integrador del self, su estilo concreto, como concretamente se ha expresado en la vitalidad de la neurosis». PHG, Vol. II, Cap. 9
Imágen de la artista Susana Guerrero