
El neurótico se nos muestra como un ser conflictivo, contradictorio en sí mismo, dividido entre dos tendencias: el deseo y la prohibición, el embeleso que despierta el frenesí del goce y la cobardía de acometerlo, la voluptuosidad y la intransigente conciencia moral (superyó), etc. A modo de síntesis, según los conceptos de la segunda tópica: «El yo ha entrado en conflicto con el ello, al servicio del superyó y de la realidad; he ahí la descripción válida para todas las neurosis de trasferencia». Jose María Álvarez
Imágen de la artista Eva Juan, fotógrafa