
Ética de las transferencias
(contacto, vínculo, relación…)
«Freud denominó transferencia al vínculo que se establece entre un paciente y su analista. La transferencia es motor y obstáculo a la vez. En esa dinámica tiene lugar la experiencia de un análisis y su ética, una ética que podría resumirse en una fórmula sencilla y exigente: dejar hablar». Carolina Alcuaz, psicóloga y psicoanalista.
No existe un manual que nos enseñe a encajar con los demás, hay un lazo que falta, y alrededor de ese vacío inventamos modos de relación. El psicoanálisis y la terapia gestalt, no intentan acabar con la falta, más bien apuestan por que cada sujeto pueda encontrar una manera menos dolorosa de estar en el mundo.
De tal manera que hablamos de transferencias en plural, cada sujeto según el polo de la neurosis o psicosis que habite, construirá un tipo de transferencia y su atmósfera correspondiente. El polo paranoico y la desconfianza, el melancólico y la dependencia, el esquizofrénico y el saber, el histérico y la frustración, el obsesivo y la duda.
La ética del vínculo, hace referencia por tanto, a la posibilidad de alojar la singularidad del sujeto.
La ética del deseo, nos remite a la relación del sujeto con la falta. Desde la singularidad de la falta en ser que Lacan nombraba, como imprescindible para la construcción del deseo.
«La ética consiste en asumir que vincularse implica riesgo: quedar afectado, quedar expuesto, quedar marcado». Marisol Robles, escritora, editora y gestora cultural
Imagen de la artista Susana Guerrero