
«Toda pulsión (o todo objetivo) que nos pertenece pero que no aceptamos como nuestra, que mantenemos fuera de la consciencia o que proyectamos sobre los otros, tenemos miedo de que sea antisocial. Evidentemente, la hemos inhibido y la hemos empujado fuera de la consciencia porque no cuadraba con una imagen aceptable de nosotros mismos; esta imagen de nosotros mismos provenía de una identificación con, o de una imitación de personas que tenían autoridad y han constituido nuestra primera sociedad. Pero, con seguridad, cuando se libera la pulsión y se acepta como propia, se revela mucho menos antisocial. Descubrimos de golpe que no es infrecuente, que está más o menos aceptada en nuestra sociedad adulta». PHG, Vol. II, Cap. 8
Imágen de la artista Eva Juan, fotógrafa