"Los terapeutas Gestalt somos artesanos de la forma y funámbulos de la clínica."
Nieves y Pedro

Constituyentes de la Situación Clínica Gestáltica. Las Evidencias

LAS EVIDENCIAS

Todo trabajo de pre contacto requiere prestar atención a lo que denominaremos evidencias. Cuantas menos evidencia, mejor. Las evidencias suele tener que ver con lo conocido (y por tanto difícil de reconocer) y suelen darse por supuestas por paciente y terapeuta, de modo que no se las interroga, cuestiona, clarifica, afina, refina… Las evidencias nos remiten al mundo de la confluencia, de ahí la importancia de interrogarlas para ver de qué están hechas.

En un primer momento habrá evidencias que se interrogarán y otras puede que por pereza o por no dispersar la figura, no, y otras de las que no nos daremos ni cuenta (porque coincidirán con las evidencias del terapeuta).

Estar “demasiado cerca”, demasiado implicado, puede ser percibido como una invasión, de modo que aunque el trabajo terapéutico será crear situaciones de alta intensidad también es importante no rebasar determinado límite.

La técnica terapéutica incluirá la frustración y el apoyo. Frustración de su sistema neurótico a tiempo que se apoya el contacto para que encuentre formas diferentes de funcionar en el mundo.

Trabajar de manera precoz la excesiva confianza con el terapeuta durante el pre contacto (como posible formación reactiva).

Constituyentes de la Situación Clínica Gestáltica. Acontecimientos parásitos

ACCIONES O ACONTECIMIENTOS PARÁSITOS

La dimensión temporal del Self, está descrita por los autores como una «secuencia«, es decir, una sucesión, una serie de operaciones que pueden dar lugar a una observación fenomenológica. En sus desarrollos posteriores, esta secuencia ha sido llamada “ciclo”, lo cual parece cuanto menos cuestionable, porque ciclo describe un fenómeno recurrente (y por lo tanto predecible-como el ciclo de las estaciones, menstrual, de las mareas, ciclo cosechas…) y esto está lejos de la experiencia humana y de las relación figura/fondo que abre a la novedad y por tanto a lo desconocido.

Esta sucesión también se ha descrito como «Proceso«. En este sentido hacer una serie de matizaciones entre proceso y secuencia, en base a que el proceso se define por dos características fundamentales; es, en primer lugar, una serie ordenada que conduce a un resultado. Así podemos describir el encadenamiento de las operaciones que permite, por ejemplo, cocer un huevo o completar un aprendizaje; el objetivo es preciso y determinado. La segunda característica de un proceso es que los fenómenos que se suceden en el tiempo presentan una unidad, una coherencia con relación al objeto divisado. Hacer hervir el agua forma parte del proceso de cocción del huevo, sumergir allí los huevos también. Pero si durante esta operación, contesto al teléfono, estas acciones no son parte del proceso de cocer un huevo; sin embargo son realmente parte de la secuencia, es decir del encadenamiento de mis acciones en un momento concreto.

De este modo, durante una sesión de terapia-donde uno de los ejes de trabajo puede ser las “interrupciones del contacto“, ¿es más operativo, centrarse en el proceso o en la secuencia?

De hecho realmente no podemos conocer un proceso hasta que se ha completado ya que entonces se hace posible poner en evidencia la sucesión de operaciones que han contribuido a su consecución, sin retener las acciones parásitas o paralelas, fuera del propósito concreto. Sin embargo estás acciones parásitas en el curso de un contacto y de la construcción de una Gestalt, no van a ser extrañas para los disfuncionamientos `posteriores o incluso para su fijación en una forma de psicopatología.

También se revela cómo “el estatus” que el terapeuta atribuye al acontecimiento parásito, puede ser determinante. El concepto corriente de “interrupción del contacto”-que conviene (por convención) entender como “interrupción de la figura de contacto en curso de construcción” y no como interrupción del contacto organismo-entorno, ya que siempre hay un contacto de algún tipo que garantiza la supervivencia del organismo) parece entonces bastante ambiguo pudiendo hacer la hipótesis que el contacto (la construcción de la figura) continúa a pesar de que en apariencia está revestida de una forma cuya lógica puede escapársenos, pero que podemos considerar vinculada con la experiencia. La interrupción puede ser entonces más bien considerada como el hecho de que el terapeuta va a acompañar el proceso (donde el acontecimiento parásito no tiene cabida) en lugar de la secuencia (dónde quizás sea sumamente relevante).

Así un mini-acontecimiento, aparentemente parásito del proceso, viene a ocupar su lugar en la secuencia.

Constituyentes de la Situación Clínica Gestáltica. Decalage

DECALAGE

En su significado más general el concepto de decalage en Piaget (literalmente en francés desconexión o discordancia) se refiere al hecho de que con frecuencia se ven desarrollos cognoscitivos semejantes que tienen lugar en diferentes edades del periodo ontogenético.

En cinematografía, describe la distancia que separa el sonido de la imagen (un retraso).

El psicoterapeuta tanto por su presencia como por sus intervenciones, introduce sin cesar un desequilibrio en la representación (función personalidad) de la experiencia solidificada que trae el paciente. Así que la terapia podría ser una deconstrucción de la experiencia, o la deconstrucción de la experiencia una forma de terapia. Aquí es donde tiene sentido el decalage.

Nuevamente el aquí y ahora, la experiencia real en curso como fondo donde se produce esta forma. El decalage es una ruptura del contacto, puntual, que generalmente provoca el terapeuta cuando no está atento a la observación del aquí y ahora de la situación clínica.A veces se produce cuando el terapeuta trata de ir más deprisa de lo que la situación permite. O cuando en lugar de acompañar la formación de la figura, introduce una interpretación. También puede darse cuando el terapeuta crea él la figura para el paciente y trata de “vendérsela”. Otra posibilidad es una responsabilización prematura (generalmente acompañada de vergüenza).

El decalage es un fenómeno de frontera-contacto y puede ser observado, sin tratar de ser exhaustivo, en la modificación del tono de voz ante una intervención del terapeuta, algún movimiento corporal que invita a interpretar desasosiego, confusión, desconcierto…disminución del volumen de la voz, interrupción de lo que está diciendo, disminución de la energía…Detectar el decalage requiere una cierta intuición por parte del terapeuta (intuición como cruce entre percepción y resonancia). Una cierta sensación de inadecuación, un pensamiento de que algo no va bien.

A veces un exceso de teorías o de teoría en la mente del terapeuta impide estar atento a la realidad presente en curso con el riesgo que comporta.

El desconcierto caracteriza el decalage (desconcierto: estado de ánimo de desorientación o perplejidad. Un cierto desorden de la experiencia. El decalage no es en sí mismo un problema. De hecho en la clínica lo encontramos en el hecho de que el terapeuta raramente está allí donde se le espera, en palabras de JM Robine. Así que depende de si ha sido empleado de manera consciente o no, o con un objetivo concreto (desequilibrar las representaciones fijadas por ejemplo) o no.

El modelo de crecimiento que manejamos en Terapia Gestalt, fruto del contacto, es un tipo de decalage. Dice, R. Kitzler, el contacto es un cruce entre lo conocido y la novedad y esto siempre es desequilibrante, desorientador y desconcertante.

La prevención de este tipo de fenómeno, es la ralentización del proceso. No tratar de empujar, de completar, a veces de manera demasiado forzada una figura de contacto. Arriesgarnos a dejar que las figuras queden incompletas. Para esto el proceso de clarificación del precontacto es fundamental y requiere su tiempo.

Constituyentes de la Situación Clínica Gestáltica. La Atmósfera

La Atmósfera

Hay un concepto muy interesante y pertinente en la constitución de una situación clínica introducido hace más de treinta años por el psiquiatra fenomenólogo Tellenbach, que es el de atmósfera. Lo atmosférico designa de manera metafórica el clima, el ambiente, el entorno de la situación clínica. Podemos sufrirlo o crearlo.

Sus factores constitutivos son múltiples, poco decibles, difíciles para hacer una lista con ellos. La atmósfera está compartida por los copartícipes de la situación y envuelve y al mismo tiempo existe en el espacio entre ellos, por esa razón es constitutiva de los significados que se elaboran, de las cualidades del contacto, y de la complejidad de la situación.

Obviamente, no se trata de reducir la situación o la cuestión del marco a esta única cuestión atmosférica. Sólo queremos sacar a la luz o mencionando algunas de las fuerzas de este campo tal y como lo entendemos en TG.

Algunas palabras que pueden dar cuenta también de este clima son: atmósfera de intimidad, tensa, demasiado próxima casi invasiva, cálida, fría, distante, cada uno cerrado sobre sí mismo, existencia de mucha variabilidad emocional, enunciación de restricciones desde el inicio, reglas rígidas, reglas excesivamente laxas, tendencia a cerrar aunque sea de manera forzada, dispersión, excesiva concreción, atmósfera de consejo, frustrante, apoyadora, prudente, atrevida…

Constituyentes de la Situación Clínica Gestáltica. El Verbo

La mayor parte de los sustantivos tienen problemas de movilidad” “los tiempos de los verbos modulan su hiperactividad” “sin movimiento no hay emoción. Sin pasión no hay emoción” “Sin futuro en el presente, ni hay futuro ni presente” A.Gabilondo

Dice Robine: “Si el contacto señala cada movimiento entre un sujeto y su entorno, es decir, cualquier movimiento DEL CAMPO(o de la situación), entonces el contacto es una acción y no un resultado. Es entonces más pertinente hablar de CONTACTAR, porque se habla mejor de las acciones con verbos que con nombres. La Terapia Gestalt promueve una cultura del verbo, más que del nombre, del adjetivo o del adverbio”.

De ahí que cuando escuchamos la narración del paciente (sobre cualquier tema, incluidas anécdotas, sueños etc.), resulta interesante resaltar los verbos que utiliza y que pueden ser considerados como índices de estos momentos de la situación.

El terapeuta gestáltico, familiarizado en considerar el conjunto de actividades humanas (pensar, hablar, emocionarse, explorar el entorno etc.) como fenómenos de frontera-contacto es decir, las modalidades del contactar, no va a tener ninguna dificultad en considerar estas actividades como “actividades situadas”.

El momento presente, con su grosor (consistencia), va a funcionar a partir de los procesos implicados. Y aquí es donde encuentra una razón suplementaria para que cuando escuchemos a nuestros pacientes, prestemos especial atención a los verbos. Porque en los verbos se encuentran las acciones, el contactar. El contacto es una acción. Ningún contacto puede existir sin acción. Lo mínimo para contactar es mover los ojos, dirigir el oído… siempre hay por lo tanto un componente motor en el contacto, y este componente motor está expresado en nuestro idioma por los verbos.

Escuchamos las acciones, y podemos aislar los verbos e imaginar, en forma de hipótesis, la acción con la que nuestro paciente está hablándonos, podemos contextualizar, descontextualizar porque en el grosor, en la consistencia del momento, esta acción es la que tiene importancia: la estructura del proceso de la experiencia y no el contenido”.

Apuntes Clínica Gestáltica. Constituyentes de la Situación, Cuerpo

El cuerpo.

Al principio de toda experiencia está el cuerpo. Para nosotros el cuerpo es tanto consciencia como acción. Cuando hablamos de cuerpo es para evocar “la carne”, es decir, lo que me permite percibir y moverme, desear y sufrir. Decir que la experiencia es básicamente cuerpo equivale a decir que el pensamiento, la emoción, el sentimiento, la creación artística, el comportamiento, la cognición, etc son declinaciones de la sensación corporal. Así que siempre buscamos volver a capturar la experiencia desde su origen, la sensación corporal, anterior a los juegos de representación, que cubren lo vivo.

La experiencia está hecha, en primer lugar, de carne y huesos.

Apuntes Clínica Gestáltica. Constituyentes Situación Clínica

Resulta muy útil hacer explícitos los constituyentes de la situación clínica, ya que esta situación nos crea al mismo tiempo que es nuestra creación. Este centrarnos en la situación para identificar los constituyentes nos llevará a estar más sensibles a lo que hay que a lo que debería haber (constituyente esencial para la generación de vergüenza en un contexto de terapia, supervisión, educación…).

A lo largo de las siguientes semanas trataremos cada uno de los siguientes Constituyentes de la Situación Clínica:

El cuerpo

El verbo

La atmósfera

Decalage

Acciones o acontecimientos parásitos

Las evidencias

Señales contextuales

Proceso estético VS proceso anestésico o apático

El cambio

Atmósferas Sélficas. La Belleza del sufrimiento

La Belleza del Sufrimiento

En medicina lo opuesto a la vida es la muerte.

Para mí la muerte, es parte constituyente de la vida, perfilando la unicidad y la belleza de cada instante.

Lo opuesto al bienestar es el dolor.

Para mí el dolor es una parte intrínseca e irrenunciable de la vida, la falta de dolor nos remite a la imposibilidad existencial de amar.

Para la psicología lo opuesto al sufrimiento es la felicidad.

Para mi el sufrimiento forma parte del compromiso, la falta de sufrimiento imposibilita realizar elecciones.

«El dolor no es otra cosa que la sorpresa de no encontrarnos». Gianni FRANCESETTI

Apuntes Clínica Gestáltica. El/la Terapeuta

EL TERAPEUTA EN LA SITUACIÓN CLÍNICA

El terapeuta tiene que renunciar a su poder, a la posición de saber y de dominio del otro. La posición de saber, generalmente activa la humillación del otro. Esto no significa no tener en cuenta las capacidades y competencias técnicas del terapeuta, si no la de elegir la definición que nos damos como terapeutas: o bien el de un experto en materia de problemas humanos, o el de un experto en movilizar las fuerzas creativas en el momento presente.

Tiene que renunciar a creer que la psicoterapia va a ser una ciencia. Si fuera una ciencia tendría un “objeto” de estudio y requeriría la creación de técnicas que permitieran la reproductibilidad de un saber que se muestra eficaz. Tampoco es un “arte” en nombre del cual se justifican cualquier propuesta donde la subjetividad esté presente. La psicoterapia es una práctica.

Que la o las teorías que nos ayudan a pensar no nos impidan ver lo que está ante los ojos. Cuando las teorías pasan de ser metáforas que nos ayudan a dar sentido a la experiencia a ser certezas, van a impedirnos estar abiertos a la situación. Los conceptos son reflejo de nuestra manera de pensar, pero a la vez influyen en lo que pensamos y cómo lo pensamos y lo que percibimos y lo que sentimos.

Apuntes Clínica Gestáltica. Componentes de la Situación

COMPONENTES DE LA SITUACIÓN CLÍNICA

«Cualquier situación es por definición efímera»

Sentirse afectado. El reconocimiento de la presencia del otro me afecta; me proporciona sentir, imaginar, pensar, inferir, experimentar corporal y emocionalmente. El estar afectado del terapeuta en el aquí y ahora de la situación es un instrumento privilegiado de conocimiento de la intencionalidad del otro. Así el experimentar del terapeuta en presencia del otro, es un indicador de lo que está en el campo: habla del terapeuta, del paciente, de los dos, de ninguno, de la situación, de la atmósfera, del encuentro…

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